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«Urge un relevo generacional para que las entidades vecinales sobrevivan»

Entrevista a Salvador González, presidente de la Associació de Veïns i Veïnes del Barri Sant Marcel·lí

Pedro R. Arias, València

Salvador González es el presidente de la Associació de Veïns i Veïnes Barri Sant Marcel·lí donde observa la realidad de su barrio y realiza propuestas para mejorar la calidad de vida de su vecindario. Hace tres años, decidió ilusionado aceptar la presidencia de la agrupación, tras llevar más de quince años en su Junta Directiva. González nos atendió por videollamada, debido a su estado de salud, para compartirnos curiosidades sobre Sant Marcel·lí, los logros de su entidad vecinal, como la ampliación del Parc de la Rambleta, y su valoración sobre la atención del Ajuntament de València.

La AVV de Sant Marcel·lí es una organización no gubernamental fundada en el año 1976 y compuesta por, aproximadamente, trescientos sesenta mujeres y hombres del barrio que buscan juntos soluciones de calidad a los problemas colectivos. Una asociación que actúa formulando reivindicaciones participativas de carácter progresista y que, liberando tiempo de otras ocupaciones, luchan por la autoorganización de la sociedad, defendiendo a la ciudadanía frente a las administraciones.

Iglesia parroquial de San Marcelino Obispo / AVV Sant Marcel·lí

Sant Marcel·lí es un barrio obrero perteneciente al distrito de Jesús de la ciudad de València. Se encuentra en el extremo suroeste de la ciudad y limita con: La Creu Coberta, L’Hort de Senabre, Camí Real y Sant Isidre. Su fundación se remonta a 1954, cuando el arzobispo de València, Marcelino Olaechea, impulsó la creación de este barrio con la intención de crear viviendas para personas sin techo. Actualmente, la zona cuenta con una población superior a los diez mil habitantes. Y entre sus monumentos más emblemáticos podemos encontrar el pórtico de la puerta de la Iglesia de San Marcelino Obispo, el teatro La Rambleta, la alquería del Torrentí, el Molí del Tell y su popular parque de la Rambleta, un jardín salvaje mediterráneo (olmos, sauces, pinos…) de 140.000m2.

87barrios.- ¿Por qué decidió presidir la asociación de vecinos de su barrio?

Salvador González.- Bueno, fue al final una ilusión. Pertenezco a la asociación de vecinos desde que se fundó en el 76, y ya hará unos 15 años que me metí en lo que es la Junta Directiva de la Asociación. Formar parte de la Junta no es lo mismo que ser socio, ya que te integras mucho más y puedes hacer muchas más propuestas. Además, siempre se tiene la fuerza de que no es lo mismo que una sola persona haga una propuesta a la Administración que sea una asociación vecinal donde detrás tiene el respaldo de mucha gente. Una persona en cierto modo, sí se le puede tener en cuenta, pero no se le respeta, valga la expresión, como si es una asociación. Y, entonces, era una forma de llevar mis ideas más adelante, pudiendo llegar a un buen fin, junto con toda la gente de la Junta. Porque las decisiones se hacen consensuadas, es decir, los vecinos hacen propuestas, se analizan y si son factibles, se llevan a cabo.

87b.- ¿Cuáles son sus principales tareas como presidente?

S. G.- Pues las tareas como presidente, en un principio, presidir las juntas y ser la cabeza visible de la asociación frente a la Administración o cualquier otra entidad. Eso sería lo fundamental. Después no dejo de ser un miembro más de la Junta donde opino y debato con todos los demás, porque esta presidencia no es unipersonal. O sea, el presidente es simplemente el que da el resultado de la votación, no es el que toma la decisión final de cualquier decisión, cualquier iniciativa que tengamos.

87b.- ¿Cómo describiría Sant Marcel·lí?

S. G.- Sant Marcel·lí es un barrio de València, cuando se fundó en 1954 esto prácticamente era una isla dentro de la huerta. Nosotros siempre hemos hablado de que vamos a València, aunque éramos València, ya que la vida que se ha tenido aquí ha sido una vida de pueblo, mucha unión y colaboración entre vecinos, ya que la Administración no nos hacía ningún caso. Nos tenía en cierto modo abandonados, porque éramos el extrarradio de la ciudad. Pero a raíz de crearse la Asociación de Vecinos, esto empezó a coger mucha más fuerza y empezaron a conseguir logros para el barrio. Aquí se consiguió hacer un alcantarillado nuevo, porque el que había eran las acequias de la huerta, poner iluminación en las calles o asfaltar las calles. Poquito a poquito se han ido consiguiendo muchas cosas.

87b.- ¿Qué distingue Sant Marcel·lí de otros barrios de València?

S. G.- Bueno, de cara a otros barrios, una cosa muy interesante es que Sant Marcel·lí se delimita muy claramente, que es un problema que tienen muchos barrios de la ciudad, sobre todo los del centro, que no sabes en qué calle empieza y en que calle acaba. Aquí estamos delimitados físicamente por el boulevard, el cementerio, las vías del tren y la CV-400, o sea un cuadrado. Por lo cual, sabes dónde empieza y dónde acaba. Además, la gente de aquí hemos tenido una una visión de que esto es como un pueblo. Entonces, València es València y Sant Marcelino es Sant Marcelino. Ahora que el barrio ha agrandado y ha venido más gente de otros lugares se ha ido perdiendo este espíritu, pero la gente veterana de los nacidos aquí, los de muchos años, pues todavía tienen esa visión de pueblo y cuando se ha necesitado cualquier cosa han salido voluntarios por todos lados. O sea, que aunque parezca que la gente no quiera colaborar, cuando pides la ayuda, todo el mundo se une a la causa.

87b.- ¿Qué lugares emblemáticos destacaría de Sant Marcel·lí?

S. G.- Bueno, aquí tenemos varias cosas, la portada de la iglesia que estaba en la calle Serrano y trajo tras quemarse en el pasado. Es un monumento que está protegido y le hemos pedido al Ayuntamiento que los proteja más porque está un poco abandonado. Después, tenemos también una alquería, la Arquería del Baro o El Torrentí, que es una alquería medieval, donde hasta hace poco todavía vivía gente. También el Molí del Teide, que es también un molino arrocero de trigo, también medieval. Ahora es un edificio del Ayuntamiento, pero en cierto modo no se le está sacando el provecho que se le podría sacar a nivel de documentación, de información al vecindario y demás. Y el Parque de la Rambleta, que ha sido también un logro muy peleado, porque todo viene de la creación del crematorio, que estaba dentro de una zona que era ajardinada. De tres partes del parque tenemos solamente la primera. Y ahí estamos para que consigamos las otras dos. Pero no es un jardín típico, es un bosque de ribera puro y duro.

87b.- ¿Cómo valora la implicación de la Administración por mejorar la vida de su vecindario como del resto de la ciudad?

El cambio de Ayuntamiento nosotros lo hemos notado bastante. Con el antiguo consistorio prácticamente la relación era la justita, sin hacernos mucho caso. Lo que se ha conseguido fue a base de peleas, peleas y peleas. Con este nuevo Consistorio tenemos una relación más fluida, más contacto y más visitas de los concejales al barrio, pero el tema de conseguir logros va también lento. Se han conseguido algunos, pero que se cambie el Ayuntamiento no indica que se consigan muchas más cosas. Nosotros no somos de una tendencia u otra. Si no haces lo que prometes, vamos a ir contra ti. Ahora estamos mejor, pero las demandas continúan.

87b.- ¿Cuál cree que son las funciones que debería tener toda asociación de vecinos?

S. G.- Bueno, lo que tiene que hacer es estar siempre en contacto con la gente del barrio, escuchar las demandas de la gente que está viviendo y sufriendo y trasladarlas a la entidad, al organismo que corresponda Ayuntamiento, Generalitat o Ministerio. Pero también lo que se pide, en cierto modo, es colaboración al vecindario. Nosotros no somos un ente público, no somos la administración, somos una ONG con voluntarios. Mucha gente se cree que nosotros somos los solucionadores de todos los problemas. Nosotros somos como un vecino más. Si tienen una queja, tienes que ir a quejarte a la Administración correspondiente, no poner en Facebook que está sucia la calle, ya que eso no va a ningún sitio. O poner tuits por ahí de críticas y demás. No, las críticas es por escrito a la Administración y si se pasa a esta sí que nos pueden pasar a nosotros esa referencia para poder hacer un seguimiento.

87b.- Según el último barómetro municipal de la Oficina de Estadística del Ajuntament de València, solo el 14,6% de los encuestados afirmaron participar en los asuntos de su barrio por medio de una asociación. ¿Cree que es necesario una mayor unión vecinal en los barrios valencianos?

S. G.- Sí. O sea, hoy por hoy, el asociacionismo parece que esté un poquito en bajada. La gente que está dentro de las asociaciones son gente mayor, quiero decir 40 años para adelante. La gente joven no se ve en este momento representada dentro de las asociaciones, por lo menos no colabora de una manera grande. Son cosas aisladas. ¿Qué pasa? Que la gente de la asociación por ley de vida va caducando y el relevo generacional está muy parado. Mantener los locales es difícil si no tienes un gran soporte de socios o hacer otras actividades de bailes, cursos… Muchas de las asociaciones lo están pasando mal y el Ayuntamiento, o la Generalitat o el que sea, tendría también un poquito que ayudar a estas entidades para que puedan tener una vida un poquito más holgada y digna.

87b.- Como hecho de más actualidad en su barrio, ¿qué supone la construcción de la pasarela ciclo peatonal que unirá próximamente a La Torre con Sant Marcel·lí?

S. G.- Es un proyecto europeo que se presentó en 2018 y lo que se pretende es ampliar la red de carriles ciclistas, pero unirlo al mismo tiempo con el tema del peatón. Entonces, esa pasarela lo que va a facilitar es que desde Sant Marcel·lí y el resto de Valencia y el barrio de Sant Vicent, con el resto de poblados del sur de València. Esta pasarela, lleva un carril para bicicletas y un carril para peatones, va a ser como una avenida de tránsito en plan ecológico. 

87b.- ¿Cómo ve el futuro de su asociación?

S. G.- En un principio vamos a perdurar, o sea, tendrá que entrar gente nueva y demás, porque cada tres o cuatro años hay elecciones. Lo que pasa que muchas veces han habido presidentes que han estado cuatro, cinco, seis o siete años. Hoy por hoy creemos que tenemos todavía un recorrido entre la gente, porque aquí siempre hemos llorado muchas veces, pero al final, después siempre ha venido la gente a suplir necesidades, con lo cual en un principio no. No parece que corramos peligro.

87b.- Muy bien, llegados a este punto vamos terminando la entrevista. Muchas gracias por su colaboración y tiempo prestado. ¿Querría añadir alguna cosa más?

S. G.- Bueno, aunque la entrevista la hemos hecho en castellano, en la asociación estamos peleando mucho por mantener la lengua valenciana. De hecho, lo que editamos hemos hecho varios libros en valenciano. La revista que hacemos en fiestas es en valenciano. Todos los comunicados que hacemos con la administración son en valenciano e intentamos por eso fomentar el idioma. Hay que comentar también que estamos haciendo fiestas populares desde 1976. No son fiestas de santo, sino fiestas laicas, puras y duras. Y eso ha sido siempre con la ayuda de los comerciantes de aquí de del barrio y las aportaciones que hacen los vecinos, ya que la Administración no se puede decir que esté apoyando en exceso. Esperemos que este año podamos hacer algo, pero vamos, es una idea que llevamos en mente que a lo mejor en septiembre ya podamos hacer fiestas.

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