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«Las asociaciones vecinales se mueven esté quien esté en el poder»​

Mª José Broseta, presidenta de la Federación de Asociaciones Vecinales de València

Pedro R. Arias, València

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia (FAAVV) nace en 1977 con el fin de coordinar y aglutinar la acción de las distintas entidades vecinales asentadas alrededor de la ciudad de València, siendo una herramienta esencial para hacer oír la voz del vecindario ante la Administración Pública. Hoy nos desplazamos a su sede, ubicada bajo el emblemático avión del Parque del Oeste, para reunirnos con María José Broseta, presidenta al frente de la entidad vecinal. Psicóloga de profesión y vecina del céntrico barrio de Russafa, donde comenzó su trayectoria dentro del movimiento vecinal. Broseta valora positivamente sus cuatro mandatos consecutivos, pero ve en el horizonte importantes retos que el asociacionismo tiene aún por delante, como la paralización de la ampliación del Puerto de Sagunto o la creación del Observatorio del Ocio y el Turismo.


87 barrios.- ¿Cómo se llega a liderar un movimiento vecinal?

María José Broseta.- Pues comencé tras sumarme a la asociación vecinal de mi barrio, Russafa. Cuando me incorporé era joven y quería ayudar a encontrar soluciones a varios problemas grandes que habían en nuestras calles, sobre todo drogas y trapicheos. Me encantó ponerme hacer algo por mí misma, pero a la vez en colaboración con otras personas. A pesar de que podíamos discutir muchísimo siempre llegábamos a conclusiones, que termina siendo lo importante. La presidenta de la asociación, una mujer con mucho carácter, me fue introduciendo en lo que es realmente el movimiento vecinal. Y aún continúo ya que en las últimas elecciones que celebramos salí reelegida con un 98 por ciento de los votos, siendo para mí un verdadero orgullo.


87b.- ¿Qué papel tienen las asociaciones en el movimiento vecinal de los barrios?

M. J. B.- Yo siempre digo que el movimiento vecinal de esta ciudad no sería nada si no existieran esas pequeñas asociaciones en nuestros barrios, porque conocemos de primera mano todos los problemas que puedan acontecer en la ciudad pudiéndolos afrontar con una visión del barrio. Somos alrededor de 75 asociaciones en los distintos barrios de la ciudad y sus pueblos de alrededor. Para que una asociación se integre en la Federación debe contar con un mínimo de 100 personas con nombre, apellidos y D.N.I. Por lo tanto, llegamos a ser más de 7000 personas, un colectivo muy grande capaz de representar los intereses del vecindario.

«La ampliación del Puerto de València es uno de los temas que más nos inquieta»

87b.- ¿Cuáles son los temas que más preocupan hoy a la Federación?

M. J. B.- La ampliación del Puerto de València es uno de los temas que más nos inquieta, puesto que bajo nuestra visión y la de los compañeras y compañeros de las zonas marítimas, está acarreando una serie de problemas muy graves, como el avance de la desaparición de la Albufera y las playas del sur. También se suma la actual situación del nuevo Mestalla que lleva ahí no sé cuantos años, con unas parcelas cedidas en las que no se hace nada. Y, sobre todo, la gestión del ocio en nuestra ciudad. Creo que a todas y a todos nos encanta pasárnoslo bien y salir, pero el descanso tiene que superar siempre al ocio. Estamos poniendo ahora en marcha el Observatorio del Ocio y del Turismo en el que puedan estar todas las personas representadas, desde hosteleros hasta la gente joven, con el fin de buscar un consenso que convenza a todas las partes.


87b.- ¿Hay preocupación de que no se produzca el relevo generacional necesario para garantizar el futuro de nuestro asociacionismo vecinal?

M. J. B.- Por mi parte no. Hay compañeras y compañeros nuestros que son bastante jóvenes y que se han puesto a trabajar con nosotros. Personas solidarias con interés de involucrarse en cambiar la realidad de su ciudad. Te tengo que decir que durante la trayectoria del asociacionismo vecinal, desde la llegada de la democracia hasta hoy, ha habido épocas de picos de bajadas y subidas. Pero en estos momentos yo estoy muy contenta de que se estén apuntado a esta federación asociaciones con gente más joven y que aportan ideas nuevas.

Sede de la Federación de Asociaciones Vecinales / Pedro R. Arias


87b.- ¿Se hace política desde el movimiento vecinal?

M. J. B.- Mira, no existe organización que sea apolítica, porque desde el momento que estoy reivindicando que haya una baldosa en una acera que está rota, eso termina siendo política, pero una política apartidista. A mí no me mueve ni un partido ni otro. Por supuesto que tengo mis ideas políticas como cualquier ciudadana que tiene unos criterios y una preferencia a que una serie de personas me representasen. Pero en el movimiento vecinal nos movemos y decimos claramente lo que pensamos esté quien esté en el Ayuntamiento, la Generalitat o el Gobierno CentralHacemos política, por supuesto, pero somos totalmente apartidista y no nos dirige nadie.


87b.- ¿Cuál es el poder de los partidos en las asociaciones?

M. J. B.- Menos algo. Pero el decirte que más de uno no lo ha intentado tampoco.

«Hubo asociaciones que repartieron alimentos a aquellas personas que no podían ni comer»​

87b.- Durante la pandemia la ciudadanía ha perdido la calle, ¿cómo ha afectado el encierro al movimiento vecinal?

M. J. B.- El encierro lo hemos sabido suplir con muchas otras cosas, ya que todas las asociaciones estaban cerradas por las amenazas de la policía a sancionarlas. Sin embargo, hubo asociaciones que estuvieron repartiendo alimentos a aquellas personas que no podían ni comer o había otras que rellenaban documentación para solicitar rentas básicas o ERTES. A esto se añade que había mucha soledad y tristeza en las casas y para apoyar a nuestros vecinos los llamábamos por teléfono para que se sintieran acompañados. O sea, hemos hecho bastantes cosas que a lo mejor no son tan visibles como tal, pero hemos estado siempre ahí.


87b.- Tras la última polémica surgida por los arcos chinos en el barrio de la Roqueta, ¿qué cambios ve necesarios barajar en la próxima edición de los Presupuestos Participativos Decidim VLC?

M. J. B.- Partiendo de la base que los presupuestos participativos son un avance y mejor tenerlos que no, lo que hay que hacer es establecer unas bases en las que impidan que 30 votos puedan desplazar otros proyectos más viables. Aparte los presupuestos tienen muy poca difusión, hay que transmitir más explicación sobre ellos para que al final la gente se vaya sumando. En cuanto a los arcos, la Roqueta es un barrio muy céntrico con una serie de personas que llevan viviendo ahí muchísimos años y donde hay una fuerte tradición en el trinquet. No existe ni xenofobia ni racismo entre las personas que habitan en el barrio, pero este proyectos pueden provocar que la gente se posicione en contra de que se les marque una cultura que no les pertenece. Además, si los arcos cuestan 14 000 euros a la primera llovida que haya ya no hay arcos. Creo que son ideas que primero se tienen que pensar muy bien.

María José Broseta / Pedro R. Arias

87b.- ¿Cuál diría que sigue siendo la mayor deuda pendiente del Ajuntament de València con su vecindario?

M. J. B.- El trabajo de un ayuntamiento tiene que ser el día a día porque es lo más cercano a la ciudadanía. Hay temas de urbanismo que se tienen que pensar más y otros temas que se han hecho bien, como poner los presupuestos participativos en marcha. Pero creo que uno de los puntos más importantes en conseguir establecer unas Juntas Municipales de calidad, ya que están igual que hace veinte años. Incluso hay algunas se les ha quitado competencias. Luego tiene que haber un reglamento de participación que se dejen allí todos los sombreros y empecemos a ver los ciudadanos al Ayuntamiento que queremos.


87b.- ¿Cree que tras superar la covid volveremos a centrarnos en nosotros mismos o valoraremos la importancia de tejer redes comunitarias?

M. J. B.- A mí no me gusta nunca aprender, como digo yo, con el palo detrás de la oreja. Entonces, me encantaría que esto nos haya servido para estar más cerca de nuestros vecinos. Seas o no seas de una asociación. Pero sí que me gustaría que pensásemos cómo lo ha pasado el de al lado. Y que esto nos llevase a ser más solidarios y relacionarnos de otra manera. Que empecemos a pensar cada uno por nuestra cuenta, pero sin individualismos, sino más colectivamente.


87b.- ¿Volverá a intentar renovar su presidencia?

M. J. B.- No lo sé, la verdad. Aunque ya soy mayor, también estoy con muchos ánimos y me siento muy respaldada por mi gente. Se ha renovado la Junta Directiva de la Federación en octubre del año pasado con 17 personas, el mismo número de mujeres que de hombres, que estamos trabajando muy seriamente y a gusto. Pero si veo que hay una persona más joven que pueda llevar esto adelante, por supuestísimo que estaré apoyándolo o apoyándola y ayudando a lo que sea necesario, ya que pasar a segunda fila no es un problema para mí.


87b.- ¿Cómo le gustaría ver València dentro de cincuenta años?

M. J. B.- Me gustaría que fuera una ciudad solidaria, sostenible y lo más ecológica posible. Tenemos que trabajar más en temas de reciclaje y economía circular para alcanzar una ciudad mediterránea limpia atmosféricamente. No me gustan las utopías, si no más bien ir haciendo el día a día. Siempre hay que mirar que hay una posibilidad de alcanzar una cosa mejor.

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