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El vecindario de El Palmar exige vías de acceso dignas y seguras

Acceso principal El Palmar / Fuente: AVV El Palmar

Pedro R. Arias, València

La Associació Veïnal El Palmar reclama al Ajuntament de València «infraestructuras dignas del siglo XXI», una reivindicación histórica de esta pedanía valenciana, al solo disponer de solo una vía de acceso de extrema peligrosidad para los viandantes. Convertida, tras la pandemia, en un lugar de moda donde decenas de personas se juegan la vida por hacerse fotografías para sus redes sociales, atraídos por el bello atardecer de la Albufera de València.

«La carretera CV-500 es la única entrada al pueblo, y en caso de emergencia los puentes que la componen retrasan la llegada de una ambulancia o un vehículo de bomberos. El Palmar termina siendo València capital y tenemos derecho a los mismos servicios. Esto no tiene ninguna justificación», subraya la presidenta de la Asociación Vecinal, Cintia Sancanuto.

La polémica carretera cruza por tres puentes que son pasos estrechos en cuello de botella con un solo carril para ambos sentidos. En estos viaductos la amplitud es mínima y algunos vehículos, como un tractor o un autobús, se ven obligados a ocupar los bordillos de ambos lados. A esto se suma que la carretera se encuentra alrededor de una reserva integral para las aves, por lo que las personas que terminan circulando andando generan ruido y dejan basura a su paso. Acciones que ponen en verdadero riesgo tanto a la agricultura de la zona como al futuro de un espacio natural único y protegido, como es el lago de l’Albufera de València.

La reclamación toma ahora mayor relevancia, debido al importante aumento de personas, principalmente turistas, que cada fin de semana tras el confinamiento, deambulan por la carretera cercana al emblemático humedal. Una vía de un solo carril por sentido que, a pesar de no disponer de aceras, arcenes e iluminación artificial. No obstante, a pesar de la difícil accesibilidad de la vía, todos los fines de semana hay aglomeraciones en estos puentes para contemplar el atardecer y hacerse fotos, convirtiéndose en una verdadera temeridad.

«Es un camino paisajísticamente interesante y se ha puesto de moda no solo recorrerlo, sino detenerse en el puente como punto para observar el atardecer y hacerse una foto. No comprendemos cómo puede compensar correr ese peligro, habiendo otros puntos adecuados para ello sin correr riesgo alguno. Es un paso estrecho y te pueden arrollar fácilmente», sostiene Juan Jiménez, vecino y miembro de la Asociación Vecinal.

El problema viene arrastrándose desde bastante tiempo, pero tras la pandemia se ha agravado, considerablemente, los fines de semanas y festivos, cuando además el tráfico se intensifica. Desde la Asociación, se manifiesta que las medidas para impedir esta situación son insuficientes, ya que puntualmente acude un agente, pero diez minutos más tarde vuelven los transeúntes a estar allí, con el peligro que implica para sí mismos y para los conductores. Mayor vigilancia policial o poner un cartel prohibiendo la permanencia de peatones en el paso estrecho son algunas de las soluciones que propone la asociación vecinal.

Asimismo, entre los motivos por los que la gente pone en riesgo su vida recorriendo esa carretera, es el hecho de encontrar la pedanía en una zona altamente turística, donde el transporte público tiene una frecuencia de paso muy baja, aproximadamente cada dos horas, lo que motiva a los turistas a terminar haciendo el trayecto a pie al cansarse de esperar, sin conocer las condiciones del trayecto. La línea 24, único bus de la EMT que conecta Palmar con el centro de València, es una de las que más quejas por impuntualidad y falta de servicio acumula, debido a la idiosincrasia de la pedanía, por lo que el vecindario de la zona han pedido refuerzo de servicio en varias ocasiones a la espera de la construcción de un nuevo acceso más decente.

«Tenemos la esperanza de que el Consistorio vea la gravedad de continuar con esta situación. Se acerca el verano y esta carretera puede terminar convirtiéndose en una verdadera trampa para imprudentes», concluye Sancanuto. 

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